¡NO AL PLAGIO!
domingo, 15 de marzo de 2009
CIERRE TRANSITORIO DE ESTE BLOG
¡NO AL PLAGIO!
sábado, 14 de marzo de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción Poema 36: DEMASIADO FUERTE, DEMASIADO INTENSO
DEMASIADO FUERTE, DEMASIADO INTENSO
Tomo café y oigo una música
que siempre suena allí, en un altavoz.
Oigo también voces
que atruenan, chillan, gritan. No modulan.
¡Qué horror...!
Pero, canta una voz:
“¡Es demasiado fuerte... es demasiado intenso...!”
¿Qué es demasiado fuerte, qué demasiado intenso?
¡Hay un ser que sí es fuerte
y alguno hay que es intenso!
¿Dónde estará?...
La “barra”, es de madera
de pino, barnizada,
pulida y deslizante,
pero, ¿acaso es fuerte o es intensa?
Es de madera. Solo “está ahí”.
Veo estanterías y anaqueles
cargados de botellas,
licores y brebajes
que ingieren sedientos parroquianos.
Oigo palabras sueltas,
vacías, desconchadas, mutiladas... Palabras mudas
(no son fuertes, sólo son groseras
y, a veces, blasfemas y sacrílegas),
dolorosas y tristes (son intensas
en dolor y tragedia). Es el mundo.
Voces cascadas, chirriantes,
mal timbradas. No son de plata,
ni tampoco de miel. No son garganta
profunda, en pecho alado.
No son intensas. Son gritos,
voces de ribera, de superficie lisa y plana
que salpican el agua sin torrente
y, sin torrente, dejan marchar el agua:
“Compré ayer una tarta;
yo, para eso, soy muy mío;
hazme un chocolate, que es muy rico;
eso está hecho, lo que yo le diga”...
y, sobre todo:
“Duermo tranquila, con cuatro cerraduras”...
Pero, en el aire:
“¡Es demasiado fuerte... es demasiado intenso...!”
Miro al techo, a las paredes,
a la cerveza rubia, que mana un surtidor extravagante,
con una “marca”. Es rubia la cerveza,
pero, ¿es fuerte e intensa?
Tan sólo obnubilante... Sólo es cerveza.
Hay empanada, pulpo “a feira”
y -cómo no- pimientos de Padrón.
Son muy picantes (a veces).
Nunca intensos.
Entra y sale la gente: “Buenos días”, “Hola”,
“buenas tardes”, “hasta luego”... ¡Adiós!
La puerta, en un extremo, se abre y cierra
y cada vez respira con terror.
Su aliento, sí es intenso, pero es frío
y el frío es enemigo del calor.
Voces y voces. Sin eco. Sólo gritos.
Malsonantes o torpes, otra vez.
¡Qué mal suenan los gritos, si no hay voz...!
Quizá, son fuertes... pero no son intensos.
No veo nada fuerte, con valor
y consistencia de hierro,
con talante de acero y su espesor
que, cual espada templada, rasgue el aire
y, en el aire, al cortarlo, su fulgor
de acero toledano, ponga el brillo
que la luz al acero hace brillar.
Para tomar entre espinas la rosa
que la mano no puede alcanzar. Eso... era antes.
Ahora, no se toman rosas con espada...
tan sólo una copa de coñac. Eso, sí es fuerte
-y el ron, el whisky, el aguardiente-
si está dormida la mente
o se quiere anestesiar.
No siento nada intenso, no lo toco
ni lo oigo, ni lo veo... Nada hay.
Ni el color... Ni una sonrisa, una hierba, una lágrima,
un gesto, una paloma o... una flor.
Sólo voces... Más voces y más gritos. Van y vienen.
A veces, un periódico -que se abre-
mueve labios y un dedo lentamente,
buscando la noticia en un renglón:
“¡Jo... me... puta... La...!” (apago los oídos,
los clausuro, no puedo oir
“blasfema” imprecación). El buen Dios,
hace la vista gorda... Perdona siempre
y más, en la ocasión.
Que es lenguaje ya desemantizado
y, ni hay ofensa, ni hay que pedir perdón.
Sólo es triste:
Ha empatado el Madrid en Compostela
y... ¡el mala bestia, había puesto un dos!
¿Qué hacer ya aquí?... si nada hago, ni hacen.
Y, ¿qué hacer fuera?... si no hay nada que hacer.
Se van. Vienen y vuelven. Se sientan
(si hay donde). Tosen, ríen (groseras carcajadas).
Vuelven a sentarse... se levantan...
La puerta, sigue respirando.
El frío entra. Sale el calor.
Y, sin calor -con frío y tiritando- me voy yo.
Mas, en el aire, de nuevo, aquella voz:
“¡Es demasiado fuerte... es demasiado intenso...!”
¿Qué será?... ¿será el dolor?
Madrid, Marzo de 1996
viernes, 13 de marzo de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS. Título II. Cantos de dolor y aflicción Poema 35: DESCUBRIMIENTO EXISTENCIAL
DESCUBRIMIENTO EXISTENCIAL
¿Acaso no te dije en primavera
que los cipreses suben hasta el cielo?
¿No sabes que el arroyo busca el suelo
y las mieses se majan en la era?
¿No aprendiste, de niño, que la fiera
lanza su zarpa, tras el brusco vuelo,
y que la mar encuentra su consuelo
entre rocas y pinos de ribera?
¿Por qué, ahora, te muestras sorprendido,
al padecer la garra del más fuerte,
y lloras tus congojas, malherido?
¿No sabes ya que has de quedarte inerte
y, por siempre, felizmente dormido,
porque el hombre es un ser para la muerte?
Madrid, Mayo de 1992
jueves, 12 de marzo de 2009
Libro I AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción. Poema 34:: ¡QUÉ PRONTO!
34
¡QUÉ PRONTO…!
Qué pronto las ilusiones
que ayer al cielo volaban,
cual si fueran mariposas
o palomas de alas blancas,
fatigadas en su vuelo
rozan en tierra las alas.
Qué pronto se fue el verano…
apenas sin primavera.
Cómo el viento, en la ladera,
barre las hojas del árbol.
¡Cómo el invierno ya espera,
con su hielo y con su llanto!
Volverán las primaveras,
en la sangre renovada.
Volverán las mariposas
a salpicar los rosales.
Volverán los cigarrales
a trinar en el verano...
Y volverán las canciones
a arrullar, en las ventanas
de aquella casa, las noches.
Volverán las alboradas
y la luz con la que inundan
a la tierra, tan callada.
Volverá el rayo de luna
a besar la luz dormida.
Volverá la voz del trueno,
en la tormenta de estío.
Volverá el calor y el frío.
Volverá la madrugada.
Volverá en Marzo el jilguero
a cantar junto a la fuente.
Y, a colgar en el alero
el nido, que en barro envuelven,
volverán las golondrinas.
Las ilusiones... ¡no vuelven!
Qué pronto llega la tarde,
apenas nacida el alba.
¡Qué poco dura la vida,
aunque parezca tan larga!
Qué pronto se va la suerte.
Qué pronto se apaga el fuego.
¡Qué pronto llega la muerte!
Alphonso CARBAJAL
Las Navas, Agosto de 1995
miércoles, 11 de marzo de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS. Título II. Cantos de dolor y aflicción. Poema 33: ANGUSTIA, ANTE LA VILEZA DE LA NADA
33
ANGUSTIA, ANTE LA VILEZA
DE LA NADA EMPONZOÑADA,
ASESINA DELPENSAMIENTO
Ese clamor que alerta los sentidos,
achica el ánimo y conturba el alma,
vacía el corazón de interior calma,
apaga la razón y aviva los latidos.
Ese eco inhumano, en mil ladridos,
que el viento expande y el oido ensalma,
la vista troca en lanza, sin ser palma;
y, si lanza, acrecienta los gemidos.
Ese injusto y cruel presentimiento
del rapaz revestido cual alondra,
dispuesto a asesinar el pensamiento.
Del reptil emboscado entre la sombra
-mascarada sin base ni cimiento-
a imagen del infame que le alfombra.
martes, 10 de marzo de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS. Título II Cantos de dolor y aflición. Poema 32: NO SÉ CANTAR
NO SÉ CANTAR
Aquella calle, aquel sitio, aquel día...
No entiendo lo que pasa... ¡Me hacen cantar!
Siento rubor... Entre la suya, obesa.
tomó mi mano... ¿Sería un juego de azar?
No recuerdo la canción. Yo, ya no sé;
nunca la supe, ni oírla quise nunca.
Moví los labios... El alma estaba quieta,
ausente, triste. No estaba en el lugar.
¿Por qué? ¿Por qué estaba yo allí, aquel día?
¿Tan sólo por vivir, sin esperar
que a mis pies pusiese alguien camino?
Mas, ya dijo un gran poeta, en su cantar:
"Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar"
lunes, 9 de marzo de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción Poema 31: ME FUI
ME FUI
cuando en aquel reloj eran las dos.
Tal vez, huía... ¿Acaso había razón?
¿Qué puede hacer, acaso, un alma tensa,
cohibida, triste, sin rumbo ni ilusión;
perdida en la distancia, en los afectos,
hallada entre los brillos de neón?
Casi nadie me vió. Eran las dos.
Los que latían bajo el mismo cielo,
no pudieron sentir que, con dolor,
otro cielo camabiaba mil reflejos,
grises, pardos -hostiles- y el verdor
de las dulces montañas, aún de plata,
en ocre y siena tornaba su color.
Volaba -mas sin alas- por la estepa
reseca, dura. Atrás el corazón...
No quisieron los álamos del río;
ni la torre en que estaba aquel reloj;
ni el vecino que vi por la mañana;
ni el amigo que vino a
no lo quisieron, no, no lo quisieron...
No quisieron jamás decirme adiós.
Yo lo dije, por todos, sin decirlo
y, sin decirlo, lo supo el corazón.
Aquí estoy. Confieso que he vivido.
Si he de vivir mañana... ¡sabe Dios!
Anoto aquel latido en la memoria
que, a las venas, envía con tesón.
Mas, maldigo el minuto y el segundo
que cuenta y que controla otro reloj.
¿Y qué tengo? Sólo tengo el recuerdo,
la memoria, el dolor y una canción...
Porque el reloj del alma se detuvo
cuando, al partir, en él eran las dos
Alphonso CARBAJAL
sábado, 7 de marzo de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción Poema 30: LLANTO POR LA LIBERTAD
LLANTO POR LA LIBERTAD, QUE
NUNCA LLEGA
Invisible potencia que, del Cielo,
vienes a mí y no encuentra el alma mía.
Lejos de ti, tu abrazo, cada día,
busco anhelante y lloro, sin consuelo.
¿Cuándo y cómo, podrá caer el velo
que empaña mi penosa celosía
y al fin, la luz del sol, con alegría,
podrá alegrar mi paso sobre el suelo?
Alzar firme mi voz, con firme acento,
la misma que del Cielo oigo y recibo,
sin que esa misma voz suene a lamento.
¿Cuándo la infame bestia, sin motivo,
dejará el torbo instinto, el cruel aliento,
de matar lo más vivo de lo vivo?
viernes, 6 de marzo de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción Poema 29: SÓLO SENTIMIENTO
SÓLO SENTIMIENTO
Palabras, no... Tan sólo sentimiento,
que vuela con acento de ilusiones.
Mariposa que bate en el verano,
movida por su aliento, blancas alas.
Caminante, buscando los colores
que pinta, tras la lluvia, el Arco Iris,
de sueños, de destinos y de amores
que vuelan entre flores, como el viento,
y como el viento mueren, sin palabras,
como mueren del hombre las pasiones...
Ocaso tibio y gris, en grises sienes.
Arrugas, como surcos, en la cara;
heridas en el bronce de las manos,
girones y arañazos en el alma.
Tan sólo amor, sin odios ni rencores.
Tan sólo sentimiento... sin palabras.
jueves, 5 de marzo de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción Poema 28: EN EL DESIERTO
28
EN EL DESIERTO
Sabiendo, sin saber, nada consigo;
el camino que andar nada adelanta,
ni despejo el enigma que me espanta
ni me acerco al oasis que persigo.
A veces, en la arena, veo y sigo
reflejos de la luz que el sol encanta,
disfrazados de azul, de verde planta,
que solo de mis sueños son testigo.
Sangran mis pies cansados y parece
que mi pecho no siente sus latidos.
Ya no hay sol, ni hay estrellas. Ya oscurece.
Sangra mi alma y sangran mis sentidos.
La noche se hace eterna y... ¡no amanece!
El eco trae de lejos mil ladridos.
sábado, 28 de febrero de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción Poema 27: A LEOPOLDO MARTÍN PRIETO
A LEOPOLDO MARTIN PRIETO,
EN EL DIA EN QUE PUDO SER FELIZ
A punto de extinguirse ya el rescoldo,
en el estío trepidante hoguera;
un pié ya en el estribo de otra era,
adiós, hasta mañana, buen Leopoldo.
No quisiera yo herir, y bien me amoldo,
sentimientos del alma en la pradera,
cuando ya, en el otoño, la quimera
barre las hojas, bajo el cielo entoldo.
Trocar, al fin, en triste despedida
lo que alegría en otro caso fuera,
pues todo lo que viene halla partida.
Mas, viaje sin tan dulce compañera,
es invierno y exilio, más que vida.
Con ella, hoy, sería primavera.
viernes, 27 de febrero de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción Poemas 24, 25 y 26: TRES LAMENTOS DESDE MI OSCURA CELDA
24
SE HA MUERTO LA SIMIENTE
¡Cuánto dolor, cuán dolorosamente
a los días sin luz sigue la noche...!
Y en la noche, se muere la simiente.
Yo la sembré, la puse en tierra fértil.
En ella, con dolor, hendí el arado
y la regué con agua de mi frente.
Fue el sol, ayer, quien puso con sus rayos
la esperanza de ver nacer la espiga,
mas, sin el agua, el sol no es suficiente.
Agua, no soy. Soy solo la corriente
de aquella voz que clama y se acomoda
en tierra calcinada, dulcemente.
25
BUSCANDO VOY MOLINO
No soy espiga, sino grano.
Ni tampoco olivar, tan solo oliva.
Buscando voy. Busco molino.
Olivo soy, no hallo almazara.
Fuera mejor que nunca más buscara
un valle entre barrancos.
Soy olvido.
Soy la tierra sumisa, tan callada,
donde crecen naranjos con olivos,
que se cargan de frutos, junto al trigo.
Mas, ¿cuál es mi verdad, cuál es mi nombre,
mi sendero, mi Norte, mi destino?
¿Qué puerto he de tocar, cuál es mi sino
si, entre tinieblas, solo soy un hombre?
26
¿POR QUÉ?
¿Por qué, si puedo arder, no soy el fuego;
si soy la luz, no puedo ver el día?
¿Por qué la angustia, la melancolía,
sitian el alma, apagan la memoria
del dulce sueño, ayer, sin alegría?
¿Por qué de mí huyo la fortaleza?
¿Por qué he de recordar, si soy Historia;
qué Ciencia soy, si soy Naturaleza?
Testigo, sí, de llantos y de penas,
¿por qué no viene a mí la Poesía?
¿Por qué, de hierro, trenzo las cadenas
que me esclavizan, siendo soberano?
Que... Historia soy... que soy Naturaleza.
¡Que hasta soy Dios...!,
pues Dios me ha hecho su hermano.
jueves, 26 de febrero de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción. Poema 23: EN LAS HORAS MÁS DURAS Y ANGUSTIOSAS
EN LAS HORAS MAS DURAS Y ANGUSTIOSAS
Por ser tuyo, Señor, y porque quieres
padezca yo indecible sufrimiento
y siga tras tus huellas sin lamento,
bendito sea el dolor con que me hieres.
Gracias mil por mostrarte cual Tú eres,
al darme de tu cáliz la bebida
que es del hombre al nacer justa medida,
más que la luz, la brisa o los placeres.
Mas, ya no puedo más -mi Dios, ¿qué he hecho?-
eterno Dios, por mi crucificado,
el peso de tu cruz llevar más trecho.
Apiádate por fin de mi pecado,
que soy cobarde y débil y, a mi pecho,
no fluye ya la sangre, se me ha helado.
León, 28 de Noviembre de 1988
miércoles, 25 de febrero de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción Poemas 21 (NADA) y 22 (ANGUSTIA)
21
NADA
Sin ver la luz del sol, ando el camino
en la prisión del alma soberana.
Con la luna regreso, entre el gentío.
Las horas cruzan lentas, sin destino,
en un reloj de arena que desgrana
cada soplo de ser, mudo y vacío.
Ayer, igual que hoy... y que mañana.
Noviembre de 1993
Penal Socialista de Las Caracolas,
al Alba
ANGUSTIA
Ese sentir tan temido,
tan adherido a mi entraña;
ese zarpazo que araña
bajo mi piel el sentido.
Ese profundo latido
que bronco salta en mi pecho;
ese clamor hasta el techo
del cielo que - sin ver- miro.
¡Ese angustioso suspiro
del alma en un puño estrecho...!
Noviembre de 1993
Penal Socialista de Las Caracolas,
al Crepúsculo
martes, 24 de febrero de 2009
Síntesis Final: PADRE NUESTRO (Soneto con estrambote)
Tantas veces, te dije Padre mío,
que Padre nuestro, a Ti, mi voz hoy clama
y, en mi voz, siento arder también la llama
del fuego de mi pecho, ayer vacío.
Aunque estás en el Cielo, aquí porfío
el Reino que la Tierra te reclama:
tu Justicia, Señor, que amor inflama,
tu Vida y tu Verdad... ¡En Ti confío!
Glorificado sea tu nombre santo
si, cuando parta el pan, mi pulso es fuerte.
¡Perdóname!,... si te he ofendido tanto,
como a otros yo perdono de igual suerte.
Y, si librarnos no puedes del llanto,
¡líbranos ya, Señor, de eterna muerte!
Te lo pido por nuestra santa Madre
que, amorosa, nos besará en la frente.
A cuantos, además de hombres, tratan
de ser cristianos y, muy en
especial, a mí mismo
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción. Poema 20: PADRE NUESTRO, ¿POR QUÉ ESTÁS EN EL CIELO? (X)

AMÉN
Amén, Señor, es “así sea”.
Pero, “así sea”, solo con palabras,
es un amén que suena... a "que no sea".
Las palabras... el viento se las lleva.
Habrán de ser mis hechos, mis amores,
los que amor pongan sobre las palabras
y de palabras hagan nacer flores
en duro pedregal, yermo y vacío.
Que, sin dar fruto, se secó la higuera
y “por sus frutos” Tú has de conocernos,
Que no es decir “Señor”, lo que habilita
para entrar en la entraña de tu Reino.
Ni decirlo con métrica... tampoco;
ni tener fe, para mover montañas,
pues ya dijo Santiago, en esa carta,
que fe, sin obras, “es fe muerta”.
Yo quiero, vivir, Señor, quiero cantar;
también, quiero cantarte y bendecirte.
Mas sobre todo, Señor, quisiera amarte,
llevando al que en la vida me acompaña.
El amor es amor, no son palabras,
aunque palabras diga para amarte.
Ni sólo Misas, o “genuflexiones”...
Ni aún con ellas, Señor, será bastante
ni, sin ellas, tampoco insuficiente.
“Nadie Te ha visto” y, si “amor eres”,
tan solo amor podrá ser suficiente.
Que no es de aquí mi canto y mi lamento,
ni aquí quiero cantar ni lamentarme.
Donde quiero cantar, es en tu Reino
y, pues -dices- “padece violencia”,
por Él, en el amor, he de matarme.
Para que vivan otros, suicidarme
con amor, alumbrando su alegría.
Que alguna vez, al terminar el día,
más bien “a la caída de la tarde”,
sólo de amor habrás de examinarme.
Ni más crímen has de reprocharme,
ni por otro delito has de juzgarme...
Me despido, Señor... Ya que te canto,
resumo, al fin, mi canto brevemente.
Y en oración, mi canto ha tornarse,
(en la plegaria que Tú nos enseñaste).
Mas, si ha muerto ya el “hombre viejo”
y, si muerto, “el nuevo" ya ha nacido,
he de cantar, y canto, más que escribo,
un nuevo y renovado “Padre Nuestro”.
Nuestro, nuestro, Señor... ¡No solo mío!
lunes, 23 de febrero de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 20: PADRE NUESTRO, ¿POR QUÉ ESTÁS EN ELCIELO? (IX)
LIBRANOS, SEÑOR, DE TODO MAL
¡Cuántos males, Señor...!
¡Cuántos me acechan!... Se ciernen sobre mí,
agitando en la noche mis temores.
¿De todos ellos Tú querrás librarme?
¿De esa horrible jaqueca que yo tengo,
casi siempre, y del dolor de espalda?
¿Hasta de esos, que son males menores
por mucho que molesten y quebranten?...
No te pido, Señor, me libres de esos,
ni aún de otros, que son mucho mayores.
Los sufro, sin dolor, aunque me duelan.
Con alguna aspirina y un ungüento
voy paliando los males de este cuerpo...
Los del alma, Señor, son los que cuentan
y -en el alma- también los corporales,
pues alma y cuerpo, que son la misma cosa,
yuxtapuestas no están, que están mezclados.
“¡No tengais miedo!”, decía tu Vicario,
tu Sumo Sacerdote, aquí en la Tierra...
Pero él era hombre santo y Santo Padre;
tomaba tu valor, cada mañana,
y lo entregaba a este mundo por la tarde.
Yo, sólo estoy aquí y él era en Roma;
vestía de blanco puro y yo de estambre.
Él, era fortaleza. Yo... soy miedo
y, a mi miedo, gritan todos los males.
La Caja de Pandora, si se abriera,
no podría albergar tantos contrarios.
Miedo a vivir, miedo a dejar de hacerlo;
miedo al riesgo, a la naúsea y a la angustia;
miedo al placer y miedo al sufrimiento,
al dolor, a la dicha y al conflicto;
a estar aquí y allá, sin fundamento.
Miedo a la enfermedad, miedo a la muerte;
al ser, a la existencia y... a la nada.
Ya son tantos mis males, no podría
pedirte, mi Señor, que me libraras
de este o aquel, todos al mismo tiempo...
Y tan solo de un mal quiero me libres:
Pues, sea pronto, sea tarde -o sea mañana-
de la muerte ni Tú puedes librarme
(porque quisiste ver la misma suerte),
si de muerte en la tierra no me libras...
¡líbrame, Señor,... de eterna muerte!
sábado, 21 de febrero de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción. Poema 20: PADRE NUESTRO, ¿POR QUÉ ESTÁS EN EL CIELO? (VIII)
NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN
No nos dejes, Señor,
que en ella perecemos y, del riesgo
advierte con prudencia tu Escritura:
Si, temerarios, el peligro amamos,
en él, sinduda alguna, perecemos.
Mas, ¿cuál es el peligro, cuál el riesgo?
Tal vez, aún se dice y con razón,
que son la carne, el mundo y el demonio,
del alma los mortales enemigos.
Tú, hablaste de la carne y del espíritu;
el último "está pronto", la otra "es débil".
Pero, Señor, en esto de "la carne"
(¿no se podría decir ya de otra manera?)
tengo yo algunas dudas. Pues no todas
"las carnes" son iguales, ni ellas todas
colgarse pueden "en el mismo gancho".
Ninguna de ellas es especialmente
más o menos "carne"...
¿No será acaso lo del Sexto...?
¡qué estragos hizo eso, en su momento,
y sacó tantas cosase su quicio...
¿Tan sólo carne es "eso"?
¿Acaso es meos carne "el dividendo",
que el banquero idolatra y al que adora?
¿Cuál es la "tentación" del poderoso
que en el poder se mira, con él sueña
y del poder hace esclavo a quién lo sufre?
¿Acaso es menos carne el egoísmo,
que sólo para sí las cosas quiere?
La gula, la avaricia, el despotismo
de la soberbia, que a humildad humilla.
La vanidad, que inflama alma en vacío;
la envidia, que corroe el alma misma...
Que siete son los vicios de la carne
y no uno sólo... Amor sólo concupiscente
no es amor -quizá- pues, desde luego,
el amor ha de ser benevolente.
Tú, bien sabaes de Amor, ya que lo eres;
lo creas, nos lo das y lo transciendes;
lo elevas de contrato a sacramento...
Que el hombre y la mujer, nos dice Pablo,
han de ser dos en uno, y la simiente
del fruto del amor, de la esperanza
de renovada fe... Y -según Juan dice-
de lus, en la Luz que vino al mundo.
No me digas que algo tan "transparente",
como la pura luz que el sol imparte,
es ocasión de yerro y desvarío.
Eso, no es tentación. Es... "monumento"
de tu gloria, de tu gusto, de tu artes...
Que todo amor, Señor, es sacramento
y basta para ello, en un instante,
ser libre, consciente, sin dislate,
sin instinto de selva y ningún daño.
Qué no sólo "palabras de presente"...
Y canonista soy... Mas, sobre el canon,
está siempre el amor, si es transparente.
Apártame, Señor, de tentaciones,
pero no del amor, si a nadie hiero,
que en el amor vivo, por el muero
y por él y en él, Tú nos creaste.
A pesar de estar muertos, nos salvaste
por la Mujer y obra del Espíritu
y, en una cruz, a todos nos amaste.
Que, Tú eres Dios y yo... tan sólo un hombre,
y carne soy -no sólo espíritu-
pero tu propio Espíritu en mi carne.
¿El mundo...? Ahí está, en la ventana
de ese televisor, desde el que miro.
No salgo de mi cueva, y lo que veo
(¡qué codas veo, Señor, cómo está el mundo!)
casi siempre me aburre, no me tienta,
y si me tienta, "cierro la ventana".
Que el mundo no soy yo, yo no soy mundo,
sólo soy "yo" -sin ser- ya que mañana,
de la vida siguiendo la corriente,
con el tiempo, y en forma soberana,
el "yo" que soy, será "Yo" transcendente.
En Ti... estoy yo, Señor. Ahí... está el mundo.
¡El demonio...! Curioso personaje...
Si es preciso, escribo con mayúscula
Satán, Luzbel, "Perico", Belzebú,Pero Botero ó Mefistófeles
(que todos esos nombres son ilustres y... castizos)
Pero... ¿qué es "el demonio", Señor...? ¿No soy
yo mismo, cuando de Ti me aparto y
me separo...? Mas, si en Ti permanezco,
el enemigo es nada. Que, contigo,
en mí no cabe ya ningún demonio.
No quiero que tu Iglesia me excomulgue,
pues es tambíén la mía, y obedexco...
Mas... ¡líbrame, Señor, de mi egoísmo!,
que del "demonio", librarme... sé yo mismo.
jueves, 19 de febrero de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 20: PADRE NUETRO, ¿POR QUÉ ESTÁS EN EL CIELO? (VII)
PERDONA NUESTRAS OFENSAS...
¿CÓMO PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN?
¿Igual?. Siendo así,
perdóname, Señor, cuando te ofendo;
perdona, por favor, pero no olvides,
que cuando yo "perdono" a quien me ofende
perdonar siempre quiero, mas no olvido.
Y, si has de perdonar de igual manera,
del mismo modo con que yo perdono,
justo habrá de ser -puesto es recíproco-
que no pida de Ti perdón distinto.
Mas, si como perdono me perdonas,
sin que al perdonarme ofensa olvides,
¿qué podrá ser de mí, si así perdonas?
¡Que podrá, así, ser de mí, Dios mío...!
Quizá también, Señor, a veces pasa
que olvido al ofensor y hasta la ofensa,
la desprecio, la ignoro, lo razono,
me tiene sin cuidado, en apariencia,
pero, si a recordar vuelvo... ¡no perdono!
Del perdón, he hecho yo pasivo juego:
Si perdono -pues grande es- no olvido
y si -cómodo- olvido, no perdono.
Perdonar, es cristiano... Olvidar, "tonto",
que Tú dijiste fuéramos hermanos,
pero nunca jamás dijiste “primos”.
¡No sabes cómo soy, cómo las gasto...
a mí, el que me la hace, me la paga!...
Soy muy listo... no soy ningún “pardillo”,
soy un lince, a mí "no me la da” nadie.
¿Perdonar, yo?... ¡No me da la gana...!
Mas, Señor, soy así... Tú, bien lo sabes.
Pedir no puedo, por ello, me perdones
como perdono yo, que no perdono,
sino como perdonas Tú:
Setenta veces siete...
Gracias, Señor, pues sólo de este modo,
podré tener de Ti visión un día.
Mas te prometo -insisto, te lo juro,-
ya que es difícil deje de ofenderte,
perdonar, de verdad, si alguien me hiere.
Perdonar... es amar. El más sublime
amor de cuantos haya. Amar al que me
ama, no es gran cosa. Tú lo dijiste.
Mas, a aquel que me maldice,
me persigue, me aruina y hasta me odia,
no sea mi impiedad la que le ofrezca,
sino el amor de tu misericordia
y con ella el perdón que Tú me ofreces.
Perdón siempre, Señor -a mí y a todos-
y más a mí, si a todos yo perdono.
Gracias, Señor, que tantas veces me amas,
Gracias te doy, pues me has amado tanto.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 20: PADRE NUESTRO, ¿POR QUÉ ESTÁS EN EL CIELO? (VI)
DANOS HOY EL PAN DE CADA DIA
El pan caliente que amasa el panadero,
crujiente y aromático alimento,
que nutre, que sostiene, que se parte.
Que congrega, que une, que hace humanos...
¡Que olor a pan, Señor, a pan caliente!
Tú lo partiste y lo diste aquella vez...
¿Recuerdas?... Ya lo creo... Fue ese día...
Tu palabra, en la falda de aquel monte,
golpea mis oídos todavía.
La gente te seguía y tenía hambre
y Tú les diste... pan y algunos peces.
Y, con el pan, les diste tu palabra.
Da hoy tu pan al mundo, aunque te olvide,
pues tal vez, sólo así, podrá seguirte.
¡Danos el pan, tu pan, el pan de siempre!
Te pido sólo el pan de hoy. Mañana
otro día será... ¿Habrá mañana?
Mas, dame sólo pan, que es suficiente.
No quiero más que un trozo... Acaso vino,
que alegre un poco el corazón. Pues -triste-
recuerdo aquello, que un niño te decía:
"Da, Señor, pan a los que tienen hambre
y hambre de Ti a los que tienen pan".
Hoy, tengo pan, Señor. Te doy las gracias,
pero, ¿también tengo acaso tanta hambre?
Quizá podrías hacer que mi pan parta
como solías Tú... Tal vez con eso
recuerde yo también cómo lo hacías.
Eso fue en Emaús, si no me engaño,
mas, ¿tendré pan para todos?. ¿Sabes, Señor?...
Tus hijos pasan hambre. Hambre, sí,
las dos terceras partes de la Tierra.
Sin nevera, despensa y micro-ondas,
se arrastran en la arena del desierto,
allá en el África... En los suburbios de
Sao Paulo, de Calcuta, el Altiplano...
También aquí, Señor... ¡Aquí en mi barrio!
Este pan que me das, ¿podré tomarlo,
antes de ir a dormir, y estar tranquilo?
¿Acaso, mi Señor, no me hará daño
la mirada, sin pan, de tantos niños?
Y, ¿si rezo un rosario y voy a Misa,
y te ruego por ellos, con jaculatorias,
y estudio tu Palabra y profundizo
en las altas verdades de los dogmas?...
¿Quizá así, Señor, tendrán pan ellos?
Tal vez, haya de hacer bien mi trabajo,
buscar la técnica, la obra bien hecha,
"enseñar a pescar"... ¿Podré ya entonces
quedarme con mi pan, con mis tres casas,
el producto del fondo de inversiones,
la renta de la tierra, la cosecha
y el sueldo de Jefe de la Fábrica?
Así, Señor, mi alma está tranquila.
¿Qué más puedo hacer ya por tu miseria...?
Sólo mis oraciones de la noche,
algún "retiro", al fin de la semana,
"la visita", la plática y el rezo
del "Ángelus" mediada la mañana.
