viernes, 6 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 13: SOLO, PERO CON EL AMOR

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SOLO, PERO CON EL AMOR

A nadie busco, y nadie va conmigo.
No quiero ser la sombra que porfía,
ni sauce signo de melancolía,
sino el roble robusto que persigo.

Pasan lentas las horas. No consigo
que el alma se aposente en la almadía
para cruzar al mar, por esta ría
de angosto cauce que, sin vela, sigo.

Nadie recuerda ya mi abierta mano,
la que tendí a tantos como pude,
ni los días y noches que hube en vano.

No intento conseguir que hombre no mude,
como hace el Dios que tengo por hermano.
La humana condición, lo humano elude.

Mas, solo Él, Señor y Soberano,
podrá lograr que mi dolor desnude
de inmenso gozo, en día no lejano
.
Alphonso CARBAJAL
Prisión de Las Caracolas, Noviembre de 1992

jueves, 5 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 12: DULCE PESO

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DULCE PESO
“Amor meus, pondus meum...”
(San Agustín)
Este peso ligero
y que tan hondo
lleva mi alma en el camino,
pesa tanto
que aliviar quisiera
tan dulce carga en el olvido.
Mas, mi amor es mi peso
y si lo tiro,
si del amor me olvido y me descargo,
¿qué camino andaré,
si no hay camino?
Conmigo he de llevar mi dulce peso;
tomar carga ligera, suave yugo...
Sin él, no hallaré verdad ni vida.
Sin él, no encontraré el camino.
Alphonso CARBAJAL
En busca de la Ciudad de Dios

miércoles, 4 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 11: BESA ESA FRENTE, HIJO

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BESA ESA FRENTE, HIJO

A todos los hijos de todas las madres
del mundo y del tiempo. Y especial-
mente a los míos.

Besa esa mano, hijo, que ferviente
te acogió en su regazo y en su nido
y mil noches, con gesto dolorido,
se posó con temblor sobre tu frente.

No dejes que, en la vida, la corriente
del tiempo, al transcurrir, siembre el olvido,
pues desamor en pecho tan querido
será muerte de amor que fue simiente.

Besa su frente, hijo, date prisa
que, con los labios, besas en tu alma
al besar tu dolor y tu sonrisa.

Que besas a la vez amor y calma.
Del invierno calor, del calor brisa
y mano de tu frente suave palma.

Alphonso CARBAJAL
Madrid, 1 de Mayo de 1
995

martes, 3 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 10: SONRISA DEL CIELO

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SONRISA DEL CIELO

Cuando yo abrí los ojos, tú ya estabas.
Aún ellos, de tu luz nada sabían,
pero pronto de ti se enamoraron.
Eras azul intenso... Te miraba
y tu inmensa pureza sonreía.
Rara vez se velaba tu sonrisa
y, a media tarde, al disiparse el oro,
de plata otro vestido te envolvía.
Intenso fuego ardía en el horizonte
y, en mi alma, la fe de un nuevo día.
El manto de las noches estivales
-salpicado de luces- a la tierra,
bajo tu henchido pecho sostenía.
Mis párpados cerraba a tus mil ojos
por ver si alguna estrella florecía.
¿Qué fue de ti, qué fue de aquellas noches,
heridas por el llanto de la brisa,
sazonadas de aroma y de canciones?
¡De la noche de trébol y de hogueras
que, en tu seno, con fuego fecundaba
verano, cada fin de primavera...!
Quisiera verte ya, verte encendido,
verte en la orilla, al paso de aquel Río.
En sus aguas tranquilas, tu sonrisa
y la sonrisa que me sonreía.¡Cielo azul de León...

ya no eres mío!

Alphonso CARBAJAL

lunes, 2 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 9: ESTOY AQUÍ, SEÑOR

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ESTOY AQUÍ, SEÑOR


Estoy aquí, Señor, en la espesura
de selva tan poblada de reptiles,
de oscuridad y riesgos -aún por miles-
pero tu luz alumbra mi angostura.

No podrán, frente a mí, aplicar tortura
ni anidarán mi alma instintos viles,
aun cuando las pasiones más serviles
se ciernen sobre hora tan oscura.

¿Aún no saben que no pueden pararme,
tan sólo con cargarme de cadenas,
aunque sí -de querer- puedan matarme?

No basta, a tal, su corazón de hienas,
ni su perverso afán de vaciarme,
porque, Señor, mis manos están llenas.
Alphonso CARBAJAL

Penal de Las Caracolas, 5 de Junio de 1995

A mi amigo y vecino de celda, Mario Schoendorff

domingo, 1 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 8: ¿QUIÉN NO...?

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¿QUIÉN NO...?

¿Quién no ha jugado al fútbol,
quién no ha hecho un verso?
¿Quién no supo en su día
tabla del siete (con alegría),
lista de Reyes Godos
y Ave María?

¿Quién no ha subido a un árbol,
en primavera,
a coger “achicholas”...? ¡Qué ricas eran!

¿Quién no ha jugado al “bote”
y al “manro-chazo”?
¿Quién no ha visto una fuente
junto a un ribazo?

¿Quién no ha visto la nieve...?
¡Caen desde el cielo
blancos y fríos copos de caramelo!
Junto a una sonrisa
y junto al fuego...

¿Quién no ha corrido a un perro
y luego a un gato?
¿Quién no ha tirado piedras
a las manzanas
que, en el Otoño, son coloradas...
y a veces, verdes... ¡Verde manzana!

¿Quién no ha contado cuentos
y los ha oído,
de brujas y fantasmas
que aún no se han ido?

¿Quién no supo aquel día
que ya “era tonto”
por decir qué creía?

¿Quién no vió una montaña
y subió a ella,
y encontró, entre los riscos,
alguna caña?

¿Quién no vió al Conde Olinos
buscando amores
a lomos de su caballo?
Mañanita de San Juan,
que pone altares en Junio,
en vez de en Mayo...
¡En Mayo, flores!

¿Quién no ha visto en el río
correr el agua
y, entre juncos de acero,
sellos de plata?

¿Quién no sufrió de pronto golpe tan duro,
siendo tan tierno?
¿Quién nunca, en el verano,
sintió el invierno?

¿Quién no ha visto la luz
del claro día?
¡La sombra de la noche... no se sabía!
¿Quién no ha visto al amor,
muy de mañana,
andando de puntillas?

Sonrisa y... agua.


Alphonso CARBAJAL

sábado, 31 de enero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 7: RAÍCES EN EL RECUERDO Y EN EL LLANTO

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RAÍCES EN EL RECUERDO Y EN EL LLANTO

Montañas. Crestas de plata, aún sin nieve;
penachos desgarrados por el viento.
Yo os vi, con esos ojos que no olvidan.
Pero, ya antes -sin ver- os había oído
en la dulce palabra de la sangre.
Vinisteis como el viento, susurrantes,
en las noches de invierno, junto al fuego,
entre historias de lobos y pastores.
No sois sueños. Seguís velando el mío,
que dormir quiero siempre como niño,
ceñidas a la mano que lo arrulla
e impresas en los ojos de mi alma.
Os veo altivas, al caer la tarde.
Oigo el grito del viento, el son de esquilas.
Huelo a incienso de heno y de manzanas.
Y me veo trepar vuestros regazos,
jadeando entre tomillo y duros riscos,
buscando alguna flor o alguna hierba.
Seguís allí, aunque yo ya no os mire.
Sois mías... Y míos son los árboles
que, a vuestros pies, plantaron los abuelos.
Aún quedan -con las mías- sus raíces,
que nutren a la tierra tras la tala
y de ella se alimentan. ¡Quizá viven!

Ella, levantó aquel hogar... Así fue.
Tal vez mañana, al hilo de la aurora,
otra madera se levante y crezca,
junto a aquella. Y enlace sus raíces
con las suyas, para absorver la savia,
aún viva y poderosa... Eso fue ayer.
Hoy, quiero recordar. Cierro los ojos
y veo un cielo azul, sin una nube.
El vuelo majestuoso del águila...
El chorro de cristal que, transparente,
de perlas salpicaba aquella roca.
El oro viejo, en las eras del trigo,
que mil dientes rizaban y pulían.
Aquel camino que va hasta la iglesia
y la torre que alberga la campana:
“Ellos lo hicieron”, dice la inscripción.
Y dice “cuando”... Yo, no había nacido,
pero ahora lo sé, porque lo siento.
¿Qué fue de los candiles que, en la noche,
alumbraron con fe mis ilusiones?
Quisiera estar allí. Y verlo intacto.
¿También el Campo Santo?... Nunca lo vi.
Otros he visto, entre dolor y llanto...
Que si la luz es madre del recuerdo,
donde está el llanto está siempre el corazón.
Alphonso CARBAJAL

Al pueblo de Aviados,dormido en la Montaña de León