martes, 3 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 10: SONRISA DEL CIELO

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SONRISA DEL CIELO

Cuando yo abrí los ojos, tú ya estabas.
Aún ellos, de tu luz nada sabían,
pero pronto de ti se enamoraron.
Eras azul intenso... Te miraba
y tu inmensa pureza sonreía.
Rara vez se velaba tu sonrisa
y, a media tarde, al disiparse el oro,
de plata otro vestido te envolvía.
Intenso fuego ardía en el horizonte
y, en mi alma, la fe de un nuevo día.
El manto de las noches estivales
-salpicado de luces- a la tierra,
bajo tu henchido pecho sostenía.
Mis párpados cerraba a tus mil ojos
por ver si alguna estrella florecía.
¿Qué fue de ti, qué fue de aquellas noches,
heridas por el llanto de la brisa,
sazonadas de aroma y de canciones?
¡De la noche de trébol y de hogueras
que, en tu seno, con fuego fecundaba
verano, cada fin de primavera...!
Quisiera verte ya, verte encendido,
verte en la orilla, al paso de aquel Río.
En sus aguas tranquilas, tu sonrisa
y la sonrisa que me sonreía.¡Cielo azul de León...

ya no eres mío!

Alphonso CARBAJAL

lunes, 2 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 9: ESTOY AQUÍ, SEÑOR

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ESTOY AQUÍ, SEÑOR


Estoy aquí, Señor, en la espesura
de selva tan poblada de reptiles,
de oscuridad y riesgos -aún por miles-
pero tu luz alumbra mi angostura.

No podrán, frente a mí, aplicar tortura
ni anidarán mi alma instintos viles,
aun cuando las pasiones más serviles
se ciernen sobre hora tan oscura.

¿Aún no saben que no pueden pararme,
tan sólo con cargarme de cadenas,
aunque sí -de querer- puedan matarme?

No basta, a tal, su corazón de hienas,
ni su perverso afán de vaciarme,
porque, Señor, mis manos están llenas.
Alphonso CARBAJAL

Penal de Las Caracolas, 5 de Junio de 1995

A mi amigo y vecino de celda, Mario Schoendorff

domingo, 1 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 8: ¿QUIÉN NO...?

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¿QUIÉN NO...?

¿Quién no ha jugado al fútbol,
quién no ha hecho un verso?
¿Quién no supo en su día
tabla del siete (con alegría),
lista de Reyes Godos
y Ave María?

¿Quién no ha subido a un árbol,
en primavera,
a coger “achicholas”...? ¡Qué ricas eran!

¿Quién no ha jugado al “bote”
y al “manro-chazo”?
¿Quién no ha visto una fuente
junto a un ribazo?

¿Quién no ha visto la nieve...?
¡Caen desde el cielo
blancos y fríos copos de caramelo!
Junto a una sonrisa
y junto al fuego...

¿Quién no ha corrido a un perro
y luego a un gato?
¿Quién no ha tirado piedras
a las manzanas
que, en el Otoño, son coloradas...
y a veces, verdes... ¡Verde manzana!

¿Quién no ha contado cuentos
y los ha oído,
de brujas y fantasmas
que aún no se han ido?

¿Quién no supo aquel día
que ya “era tonto”
por decir qué creía?

¿Quién no vió una montaña
y subió a ella,
y encontró, entre los riscos,
alguna caña?

¿Quién no vió al Conde Olinos
buscando amores
a lomos de su caballo?
Mañanita de San Juan,
que pone altares en Junio,
en vez de en Mayo...
¡En Mayo, flores!

¿Quién no ha visto en el río
correr el agua
y, entre juncos de acero,
sellos de plata?

¿Quién no sufrió de pronto golpe tan duro,
siendo tan tierno?
¿Quién nunca, en el verano,
sintió el invierno?

¿Quién no ha visto la luz
del claro día?
¡La sombra de la noche... no se sabía!
¿Quién no ha visto al amor,
muy de mañana,
andando de puntillas?

Sonrisa y... agua.


Alphonso CARBAJAL

sábado, 31 de enero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 7: RAÍCES EN EL RECUERDO Y EN EL LLANTO

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RAÍCES EN EL RECUERDO Y EN EL LLANTO

Montañas. Crestas de plata, aún sin nieve;
penachos desgarrados por el viento.
Yo os vi, con esos ojos que no olvidan.
Pero, ya antes -sin ver- os había oído
en la dulce palabra de la sangre.
Vinisteis como el viento, susurrantes,
en las noches de invierno, junto al fuego,
entre historias de lobos y pastores.
No sois sueños. Seguís velando el mío,
que dormir quiero siempre como niño,
ceñidas a la mano que lo arrulla
e impresas en los ojos de mi alma.
Os veo altivas, al caer la tarde.
Oigo el grito del viento, el son de esquilas.
Huelo a incienso de heno y de manzanas.
Y me veo trepar vuestros regazos,
jadeando entre tomillo y duros riscos,
buscando alguna flor o alguna hierba.
Seguís allí, aunque yo ya no os mire.
Sois mías... Y míos son los árboles
que, a vuestros pies, plantaron los abuelos.
Aún quedan -con las mías- sus raíces,
que nutren a la tierra tras la tala
y de ella se alimentan. ¡Quizá viven!

Ella, levantó aquel hogar... Así fue.
Tal vez mañana, al hilo de la aurora,
otra madera se levante y crezca,
junto a aquella. Y enlace sus raíces
con las suyas, para absorver la savia,
aún viva y poderosa... Eso fue ayer.
Hoy, quiero recordar. Cierro los ojos
y veo un cielo azul, sin una nube.
El vuelo majestuoso del águila...
El chorro de cristal que, transparente,
de perlas salpicaba aquella roca.
El oro viejo, en las eras del trigo,
que mil dientes rizaban y pulían.
Aquel camino que va hasta la iglesia
y la torre que alberga la campana:
“Ellos lo hicieron”, dice la inscripción.
Y dice “cuando”... Yo, no había nacido,
pero ahora lo sé, porque lo siento.
¿Qué fue de los candiles que, en la noche,
alumbraron con fe mis ilusiones?
Quisiera estar allí. Y verlo intacto.
¿También el Campo Santo?... Nunca lo vi.
Otros he visto, entre dolor y llanto...
Que si la luz es madre del recuerdo,
donde está el llanto está siempre el corazón.
Alphonso CARBAJAL

Al pueblo de Aviados,dormido en la Montaña de León

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I Cantos de amor y devoción Poemas 4, 5 y 6. TRES SONETOS DE AMOR A LEON, MI PATRIA, POR SER PATRIA DE ESPAÑA




















4

RÍO BERNESGA

Historia viva a tu cauce grita,
teñida, entre la espuma, por la sangre
de los que a España dieron su raigambre
con el valor y sangre en que fue escrita.

Dulces aguas de mi niñez bendita,
en tus orillas se tejió el estambre
de santidad y fe; de gloria, el hambre
y del honor que en un blasón palpita.

A tu paso, León, en su alma siente
del Tiber el murmullo y el acento,
porque el alma de Roma está en tu puente.

Mas, si Legión en ti puso el cimiento,
el alma tu pusiste en tu corriente
y -allende el Mar- de España el sentimiento.


Alphonso CARBAJAL
León, Septiembre de 1995





















5

MÁS LUZ QUE PIEDRA

Agujas como flechas que, en su vuelo,
al cielo apuntan y a la tierra llaman.
Campanas entre piedras que reclaman
de la Tierra la voz que sube al Cielo.

En el aire, la piedra se hace anhelo;
esperanza de quiénes a Ti claman,
que celestial Princesa te proclaman
y de valle de lágrimas Consuelo.

De Ti viene la luz que, a borbotones,
la filigrana rompe en mil colores
al cruzar transparentes rosetones.

Sean a Ti, por siempre, los clamores.
Que, con amor, en León, los corazones,
la piedra han hecho Flor entre las flores.


Alphonso CARBAJAL

León, Septiembre de 1995






































6

ROMÁNICA SOMBRA ILUMINADA

Sumerge tu penumbra, tan callada,
el alma en sus recónditos destinos,
que la Luz que ilumina los caminos
de tus muros ha hecho su morada.

Románica mansión iluminada
que, día y noche, vela humanos sinos
para mostrar serena los divinos
en tierra por el Cielo arrebatada.

Reyes yacen en nomble maravilla,
que -antes de otros nacer- hicieron leyes
y rigieron España hasta su orilla.

No es tu gloria ser losa de esas greyes,
ni la luz de Isidoro de Sevilla,
sino ser trono y luz del Rey de Reyes.



Alphonso CARBAJAL

León, Septiembre de 1995

viernes, 30 de enero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 3: SOY INFAME Y CRUEL ARBORICIDA



















3
SOY INFAME Y CRUEL ARBORICIDA

Yo lo talé. Mandé al hacha bravía,
porque era endeble. Su sombra, no daba,
sus frutos eran pobres, no crecía
y el paso, al caminar, entorpecía...
Pero, era él, su vida, que allí estaba.
Del vientre de la tierra se nutría
y, aun débil y torcido, se arraigaba.
Yo, lo maté y vi cómo moría.
De sus hojas y ramas, salpicaba
la noble sangre, que al suelo teñía...
Verde, como la sangre que lloraba.
Soy infame y cruel arboricida
y mil perdones pido a mis hermanos.
La mano que no siente, agradecida,
el calor y la sombra de otras manos,
bien merece que sea maldecida.
Los árboles... ¡también se han hecho humanos!


Alphonso CARBAJAL

Las Navas, Agosto de 1995




jueves, 29 de enero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción Poema 2: HE DE MORIR DE PIE, COMO UN PINO

















2
HE DE MORIR DE PIE, COMO UN PINO

Bajo tu recio y gigantesco tronco,
que mil años recuerda, aunque sin nombre,
mi sangre bajará hasta tus raíces
y, en mis venas, se hará verde tu sangre.
El zumo de la verde clorofila,
tendrá gotas de mí. Y en tu resina,
la sangre de mis venas, será savia.
En mi alma, tu vieja fortaleza,
pondrá, en viejo temblor, nuevo coraje.
Tú, brotarás de mí mil primaveras
y yo, contígo -en dignidad iguales-
moriré de pie, como morís los árboles.


Alphonso CARBAJAL


Las Navas, Agosto de 1995


En la Primavera del año 2006, un fuerte vendaval, derribó al viejo pino, arrancándolo de raíz del vientre de la tierra. Fiel a su destino, murió de pie. Y, con él, murió también algo de mí. Al ser aserrado electricamente, para determimar su edad, los técnicos forestales, calcularon 299 años.