jueves, 5 de marzo de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción Poema 28: EN EL DESIERTO


28


EN EL DESIERTO



Sabiendo, sin saber, nada consigo;

el camino que andar nada adelanta,

ni despejo el enigma que me espanta

ni me acerco al oasis que persigo.


A veces, en la arena, veo y sigo

reflejos de la luz que el sol encanta,

disfrazados de azul, de verde planta,

que solo de mis sueños son testigo.


Sangran mis pies cansados y parece

que mi pecho no siente sus latidos.

Ya no hay sol, ni hay estrellas. Ya oscurece.


Sangra mi alma y sangran mis sentidos.

La noche se hace eterna y... ¡no amanece!

El eco trae de lejos mil ladridos.


Alphonso CARBAJAL

sábado, 28 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción Poema 27: A LEOPOLDO MARTÍN PRIETO

27

A LEOPOLDO MARTIN PRIETO,
EN EL DIA EN QUE PUDO SER FELIZ


A punto de extinguirse ya el rescoldo,
en el estío trepidante hoguera;
un pié ya en el estribo de otra era,
adiós, hasta mañana, buen Leopoldo.

No quisiera yo herir, y bien me amoldo,
sentimientos del alma en la pradera,
cuando ya, en el otoño, la quimera
barre las hojas, bajo el cielo entoldo.

Trocar, al fin, en triste despedida
lo que alegría en otro caso fuera,
pues todo lo que viene halla partida.

Mas, viaje sin tan dulce compañera,
es invierno y exilio, más que vida.
Con ella, hoy, sería primavera.


Alphonso CARBAJAL

viernes, 27 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción Poemas 24, 25 y 26: TRES LAMENTOS DESDE MI OSCURA CELDA

TRES LAMENTOS, DESDE MI OSCURA CELDA:

24


SE HA MUERTO LA SIMIENTE

¡Cuánto dolor, cuán dolorosamente
a los días sin luz sigue la noche...!
Y en la noche, se muere la simiente.
Yo la sembré, la puse en tierra fértil.
En ella, con dolor, hendí el arado
y la regué con agua de mi frente.
Fue el sol, ayer, quien puso con sus rayos
la esperanza de ver nacer la espiga,
mas, sin el agua, el sol no es suficiente.
Agua, no soy. Soy solo la corriente
de aquella voz que clama y se acomoda
en tierra calcinada, dulcemente.


25

BUSCANDO VOY MOLINO

No soy espiga, sino grano.
Ni tampoco olivar, tan solo oliva.
Buscando voy. Busco molino.
Olivo soy, no hallo almazara.
Fuera mejor que nunca más buscara
un valle entre barrancos.
Soy olvido.
Soy la tierra sumisa, tan callada,
donde crecen naranjos con olivos,
que se cargan de frutos, junto al trigo.
Mas, ¿cuál es mi verdad, cuál es mi nombre,
mi sendero, mi Norte, mi destino?
¿Qué puerto he de tocar, cuál es mi sino
si, entre tinieblas, solo soy un hombre?


26

¿POR QUÉ?

¿Por qué, si puedo arder, no soy el fuego;
si soy la luz, no puedo ver el día?
¿Por qué la angustia, la melancolía,
sitian el alma, apagan la memoria
del dulce sueño, ayer, sin alegría?
¿Por qué de mí huyo la fortaleza?
¿Por qué he de recordar, si soy Historia;
qué Ciencia soy, si soy Naturaleza?
Testigo, sí, de llantos y de penas,
¿por qué no viene a mí la Poesía?
¿Por qué, de hierro, trenzo las cadenas
que me esclavizan, siendo soberano?
Que... Historia soy... que soy Naturaleza.
¡Que hasta soy Dios...!,
pues Dios me ha hecho su hermano.



Alphonso CARBAJAL
Madrid, Mayo de 1992

jueves, 26 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción. Poema 23: EN LAS HORAS MÁS DURAS Y ANGUSTIOSAS

23

EN LAS HORAS MAS DURAS Y ANGUSTIOSAS


Por ser tuyo, Señor, y porque quieres
padezca yo indecible sufrimiento
y siga tras tus huellas sin lamento,
bendito sea el dolor con que me hieres.

Gracias mil por mostrarte cual Tú eres,
al darme de tu cáliz la bebida
que es del hombre al nacer justa medida,
más que la luz, la brisa o los placeres.

Mas, ya no puedo más -mi Dios, ¿qué he hecho?-
eterno Dios, por mi crucificado,
el peso de tu cruz llevar más trecho.

Apiádate por fin de mi pecado,
que soy cobarde y débil y, a mi pecho,
no fluye ya la sangre, se me ha helado.

Alphonso CARBAJAL

León, 28 de Noviembre de 1988

miércoles, 25 de febrero de 2009

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título II. Cantos de dolor y aflicción Poemas 21 (NADA) y 22 (ANGUSTIA)


21

NADA

Sin ver la luz del sol, ando el camino
en la prisión del alma soberana.
Con la luna regreso, entre el gentío.

Las horas cruzan lentas, sin destino,
en un reloj de arena que desgrana
cada soplo de ser, mudo y vacío.

Ayer, igual que hoy... y que mañana.




Noviembre de 1993
Penal Socialista de Las Caracolas,
al Alba


22

ANGUSTIA


Ese sentir tan temido,
tan adherido a mi entraña;
ese zarpazo que araña
bajo mi piel el sentido.
Ese profundo latido
que bronco salta en mi pecho;
ese clamor hasta el techo
del cielo que - sin ver- miro.
¡Ese angustioso suspiro
del alma en un puño estrecho...!


Noviembre de 1993
Penal Socialista de Las Caracolas,
al Crepúsculo
Alphonso CARBAJAL

martes, 24 de febrero de 2009

Síntesis Final: PADRE NUESTRO (Soneto con estrambote)

PADRE NUESTRO


Tantas veces, te dije Padre mío,
que Padre nuestro, a Ti, mi voz hoy clama
y, en mi voz, siento arder también la llama
del fuego de mi pecho, ayer vacío.

Aunque estás en el Cielo, aquí porfío
el Reino que la Tierra te reclama:
tu Justicia, Señor, que amor inflama,
tu Vida y tu Verdad... ¡En Ti confío!

Glorificado sea tu nombre santo
si, cuando parta el pan, mi pulso es fuerte.
¡Perdóname!,... si te he ofendido tanto,

como a otros yo perdono de igual suerte.
Y, si librarnos no puedes del llanto,
¡líbranos ya, Señor, de eterna muerte!

Te lo pido por nuestra santa Madre
que, amorosa, nos besará en la frente.
Alphonso CARBAJAL


A cuantos, además de hombres, tratan
de ser cristianos y, muy en
especial, a mí mismo

Libro I. AMOR Y TINIEBLAS Título I. Cantos de amor y devoción. Poema 20: PADRE NUESTRO, ¿POR QUÉ ESTÁS EN EL CIELO? (X)

X
Negrita
AMÉN

Amén, Señor, es “así sea”.
Pero, “así sea”, solo con palabras,
es un amén que suena... a "que no sea".
Las palabras... el viento se las lleva.
Habrán de ser mis hechos, mis amores,
los que amor pongan sobre las palabras
y de palabras hagan nacer flores
en duro pedregal, yermo y vacío.
Que, sin dar fruto, se secó la higuera
y “por sus frutos” Tú has de conocernos,
Que no es decir “Señor”, lo que habilita
para entrar en la entraña de tu Reino.
Ni decirlo con métrica... tampoco;
ni tener fe, para mover montañas,
pues ya dijo Santiago, en esa carta,
que fe, sin obras, “es fe muerta”.
Yo quiero, vivir, Señor, quiero cantar;
también, quiero cantarte y bendecirte.
Mas sobre todo, Señor, quisiera amarte,
llevando al que en la vida me acompaña.
El amor es amor, no son palabras,
aunque palabras diga para amarte.
Ni sólo Misas, o “genuflexiones”...
Ni aún con ellas, Señor, será bastante
ni, sin ellas, tampoco insuficiente.

“Nadie Te ha visto” y, si “amor eres”,
tan solo amor podrá ser suficiente.
Que no es de aquí mi canto y mi lamento,
ni aquí quiero cantar ni lamentarme.
Donde quiero cantar, es en tu Reino
y, pues -dices- “padece violencia”,
por Él, en el amor, he de matarme.
Para que vivan otros, suicidarme
con amor, alumbrando su alegría.
Que alguna vez, al terminar el día,
más bien “a la caída de la tarde”,
sólo de amor habrás de examinarme.
Ni más crímen has de reprocharme,
ni por otro delito has de juzgarme...

Me despido, Señor... Ya que te canto,
resumo, al fin, mi canto brevemente.
Y en oración, mi canto ha tornarse,
(en la plegaria que Tú nos enseñaste).
Mas, si ha muerto ya el “hombre viejo”
y, si muerto, “el nuevo" ya ha nacido,
he de cantar, y canto, más que escribo,
un nuevo y renovado “Padre Nuestro”.
Nuestro, nuestro, Señor... ¡No solo mío!



Alphonso CARBAJAL